martes, 16 de diciembre de 2008

Y te vi...

Siempre hay una razòn para volver.

Algunas veces deposito mis energìas en tantas cosas, que olvido las cosas simples que me hacen sentir satisfecha.

Yo adoro escribir, pero no lo hago a menudo.

Una de ellas es el amor ¿o el desamor? o quizà el amor no correspondido que al principio me alegraba y mantenìa la esperanza, convirtièndose despuès en un tal vez, y al final en un jamàs.


Y te vi...

Tus grandes ojos me llamaron hacia ti,
quemándome hasta adentro
tan profundo, tan perpetuo,
tan incierto.

Cantabas y tu voz me penetraba
por cada poro, por cada hueco.
Desconocida frágil a tu encuentro
negándole a mi boca el envite de un beso.

Amándote, si, he vivido todo este tiempo
tratando de encontrar agua en tu fuente

pretendiendo ocultar lo evidente
solo para estar, solo para verte.

Bebiéndome el veneno de tu indiferencia
comiéndome los labios y la lengua
negando tu hermosura y tu existencia
para no decir te amo,
para no ser descubierta.

¡y no puedo! ya no puedo ...



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