sábado, 19 de mayo de 2007

El territorio no es como el mapa

En las tardes de lluvia quedan pedazos de esperas y besos,
también errores junto con los momentos más amables, eso en un minuto pudiera contenerse, estoy de acuerdo.

Sin embargo la lluvia, sobrepasa los embates, no sé si sabré explicarme, como agua, y por si misma la lluvia moja y reverdece por que es parte de la vida que desde un incio,
inevitablemente, acontece.

Esto también pasará... lo hará. Y nada más saludable que hacerme a un lado cuando no se puede ocultar lo desagradable, cuando por cubrirlo con el manto de la paciencia y madurez no es suficiente, que por tratar de no verlo no desaparece.

Curioso, hoy decidí no andar más por un camino, y posiblemente para sus tierras infértiles mis pasos no lograron remover la tierra para dejar crecer verdes retoños. Pero yo me llevo tantas cosas buenas de esto.

Me agradezco a mi misma haber decidido caminar por ahí y recoger todo lo bueno que otros caminantes no pudieron encontrar... sí, el trebol de cuatro hojas que olvidaron observar, o aquél del que niegan su existencia quizá pensando que más adelante encontrarán algo más... no lo sé, solo aquéllos lo sabrán. Seguirán andando hasta donde tengan que llegar y deseo sinceramente que encuentren lo que necesitan.

...Más bien deseo que primero descubran qué es lo que quieren encontrar.

Nunca dejaré que mi integridad tenga un costo tan alto.

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